Ya he compartido
historias de como el amor por los seres vivos, más concretamente por aquellos
indefensos han cambiado su vida y la de otros tantos, como es que algunos
animales han sido rescatados de la calle, de personas abusivas o incluso de la
muerte.
Hoy te presento la historia del conejito Basil, y Amalia Pérez
su madre adoptiva. Basil fue entregado en el albergue Washington Humane Society / Washington Animal
Rescue League porque nadie en el hogar en el que se encontraba se ocupaba de él, según comenta Alix
John Tolley, portavoz de la institución.
Amalia Pérez, la cuidadora de Basil, comenta que aunque había
vivido la experiencia de tener una mascota pequeña, como Chester, un encantador Guinea Pig quien lamentablemente murió el año pasado por
cálculos en los riñones no había convivido con algún conejo.
Después de la muerte de Chester, ella se planteó adoptar una
mascota de tamaño pequeño. Fue cuando acudió al refugio más cercano, para
conocer a los posibles candidatos para la adopción. En esa visita conoció
a Basil y decidió llevarlo a casa en abril.
Cuando esté lindo conejo
llegó su nuevo hogar, el miedo que sentía podía percibirse, quedó como
paralizado, no estaba acostumbrado a recibir atenciones y demostraciones de
amor.
Para motivar a su mascota y generar más confianza entre ambos,
Amalia pensó en ponerle un pequeño collar. Amalia visitó la tienda
para comprar el collar
Amalia comenta que la primera vez que le colocó el collar, lo llevó
afuera para saber cuál sería su reacción. Era evidente que estaba percibiendo todos los
ruidos a su alrededor, el movimiento constante de su orejas así lo confirmaban. El salto particular de los conejos no
se hizo esperar por más de 10 minutos, y de pronto Basil estaba muy activo
haciendo un recorrido en la calle.
Amelia no ha dudado ni un instante en incorporar a Basil en cada
actividad de la familia, para este verano fueron a una playa de Delaware por un par de semanas.
¿Adivina quién
fue la sensación? Pues sí, este genial conejito logró capturar la atención de
quien pasaba por la orilla de la playa. ¡La gente detenía su paso para a verlo
con una espléndida sonrisa en su rostro!
Y es que Basil
se las arregló no sólo para divertir a todos sino para encontrar el lugar
perfecto para tomar sol a la orilla de la playa.
No sabían de
donde sacaba tanta energía, no se cansaba de ir de un lado a otro corriendo y
cavando agujeros, hasta que por fin encontró el hoyo que consideró el más
apropiado para tumbarse en él.
Basil ahora se
acostumbra a el afecto y la atención, regularmente
ellos dos pasean por las calles para hacer algo de ejercicio, Amelia deja que
sea Basil quien elija la dirección y el ritmo de la caminata.
Amelia generalmente recibe una gran cantidad de preguntas sobre
la relación con su mascota, ella espera que más personas se decidan y adopten
un conejo. Les platica su experiencia y
sus anécdotas y complace a quien le pide fotos con un gran orgullo de tener a
este genial conejo como parte de su familia.
Basil está a la espera
del próximo verano para un nuevo paseo por la playa y pasar tiempo con la
familia en la orilla del mar, sin lugar a dudas hará nuevamente tantos agujeros
necesite para encontrar el apropiado para tomar el sol y descansar.
Y dime tu adoptarías un
conejo? Déjame tus opiniones en la caja de comentarios, si te gustó el video no
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por ver el video hasta la próxima.
http://www.zoorprendente.com/conejo-basil-rescatado-disfruta-de-la-playa/








